Fue en julio de 1999 cuando iniciamos la andadura con Panadería El Crucero. Antes habíamos dejado nuestros respectivos trabajos en Leiva y en Durango.
Como todos los comienzos fueron duros y era una cosa, hacer pan, a la que nunca nos habíamos dedicado. Fueron días de grandes madrugones y de aprendizaje del mercado. Poco a poco el Pan de Leiva fue conocido y conseguimos el beneplácito de nuestros clientes. A la vez, fuimos mejorando nuestras instalaciones, lo que nos permitió una mayor calidad de vida, en el trabajo y en el servicio a los puntos de vista.
Nuestro objetivo: Seguir ofertando un pan de calidad que sea referencia en la comarca.